Así como confesé anteriormente que me agrada ver películas de Disney, en esta ocasión les confesaré una de mis características más notables: hay elementos culturales considerados clásicos (libros, películas, series, etcétera) que si bien conozco de qué se tratan, nunca tuve la ocasión de “sentarme” a leerlos, escucharlos, verlos. Y hay muchos de estos elementos, créanlo.
Pero en esta ocasión voy a hablar de Epitafios, miniserie producida por Pol-ka para HBO en 2004.
Tomando prestadas las palabras de Hernán Casciari en su blog Espoiler, esta serie cuenta que
Renzo Márquez es ex un policía al que persigue, como una sombra, la responsabilidad por la muerte de cuatro niños en una escuela. Cinco años más tarde, mientras Renzo sobrelleva una vida sombría y triste, aparece un cuerpo totalmente mutilado.
Hay muchos elementos que diferencian a esta serie. Desde el trabajo actoral hasta la musicalización, desde el excelente manejo del suspenso que no decayó en ninguno de los trece episodios hasta los guiones. Una suma de varias individuales que hicieron un muy buen producto final.
Algunas ideas sueltas que rondaron mi cabeza mientras veía la serie.
- El método, orden y coherencia del personaje Bruno Costas a la hora de cometer los asesinatos (aunque sea un loco de mierda, sí, pero eso no le quita mérito).
- El soberbio nivel de actoral de Julio Chávez. Lo conocía de nombre, tenía noción de su reputación como actor respetado y respetable, pero nunca lo había visto en acción.
- La ópera Carmen, adquirió un nuevo significado para mí, digamos un significado sangriento.
- Ignoro por qué mi mamá me pide que deje de tararear esos acordes.
- Donde sí metieron la pata fue en el uso del español neutro. Es decir tampoco era español neutro neutro. Digamos que era una entonación argenta con el uso de tú. En fin…