Feliz año nuevo para todos

Brindis...¿Ya está? ¿Ya pasó? Sí, parece que sí. El almanaque colgado en la cocina y el relojito en la esquina del escritorio de Windows no dejan lugar a dudas: terminó el 2011 y empezó el 2012. Terminó el 2011, año que trajo un montón, pero un montón de cosas buenas y de las otras en todos los niveles. Terminó el 2011, y empezó el 2012 y ya comimos, bebimos, brindamos, nos emborrachamos, puteamos contras las empresas de telefonía por los mensajes y llamados que no pudimos hacer y recibir y nos fuimos a dormir con una mezcla de sensaciones en el corazón… o en la panza, depende de cuánto hayamos hincado el diente en los diversos manjares.

Así que ahora, que faltan pocas horas para que termine el primer día de este año nuevo, no quería dejar de pasar por mi blog… para recordar, para saludar, para agradecer, siempre desde el corazón.

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El Rati Horror Show

Días atrás, en uno de esos sábados  de ver DVDs en cama, ví una película que me dejó una sensación bastante particular, una sensación pocas veces experimentada. Lo que empezó como interés y atención en lo que mostraba la pantalla de mi TV se transformaba en una mezcla de indignación, broca e impotencia que iba in crescendo conforme avanzaba la reproducción.

Como lo indica el título de este post, la película en cuestión es El Rati Horror Show, última creación de Enrique Piñeyro estrenada en septiembre del año 2010 donde relata el terrible acto de injusticia al que fue (y es) sometido Fernando Carrera.
Según la sinopsis que se puede ver en su página oficial El Rati Horror Show es

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Siete cosas para no olvidar

Visitando el tumblr de Observando encontré esta lista de cosas importantes que, en medio de consejos para vivir mejor o alcanzar la felicidad, me pareció de una sencillez singular; de tal manera que puede servirnos de ayuda en aquellos días en los que no sabemos qué hacer de nosotros mismos.

  1. Sos invencible.
  2. Podés crear tus propios mundos / universos.
  3. Lo convencional
  4. Los errores son buenos (mientras no te maten).
  5. Las respuestas están en todos lados.
  6. Leer es decisivo
  7. y lo más importante…

  8. Pregunta todo.

Memories

No hay muchas cosas nuevas que pueda decir sobre Andrew Lloyd Weber que no se haya dicho antes. Talentoso compositor, reconocido productor; sus obras son una conjunción de elementos que siempre me han cautivado cada vez que he visto algún fragmento de ellos. No, lamentablemente todavía no he podido ver ninguna obra completa de él.

Una de esas obras, Memories del musical Cats, posee una belleza en particular, no sé por qué. Su letra o su música ya sean juntas o separadas me cautivan de una manera particular. Y es sencillamente por esto que quiero presentarles esta versión cantada por Susan Erenz, acompañada por la Orquesta Johann Strauss dirigida por André Rieu.

Cosas de chicos

Los chicos cuando nacen lo hacen sabiendo todo. Conocen las respuestas a todas las preguntas. Son testigos de todos los acontecimientos pasados, los momentos que suceden, los sucesos que están por venir. Todo.
Luego, a medida que crecen, todos creen que ese conocimiento sin fín se pierde para siempre. Pero no. Todo eso que los chicos traen cuando vienen al mundo queda en estado latente hasta que algo, o alguien lo despierta de maneras que no tienen explicación. Y ese algo puede ocurrir en cualquier momento de la vida.

Como en mis días en que era chico. Como hoy, que soy chico.

Fin de Año

Viernes 31 de Diciembre, nueve y media de la noche. Todavía falta para que la cena de Fin de Año esté lista. El calor se hace sentir burlón, ignorando la cantidad de gente que corrobora su existencia a través de los comentarios vacíos. Sí, qué calor.
No hay mucho que hacer así que la opción es ir a darme una ducha para estar más fresco y algo más presentable, no sé ante quién o qué. Y mientra el agua cae fría por mi cabeza hacia el resto del cuerpo… oh, no, estúpida cabeza que no tiene que hacer otra cosa que pensar.

Pensar. Recordar. Poner las cosas en su lugar para que luego no se vuelvan a salir. Como si fuera un cajón lleno de papeles, notitas, folletos desordenados empiezo a separar.

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A punta de pala

Siempre te voy a llevar en el corazón. Nunca te voy a olvidar. Vivís en mi recuerdo. Por supuesto son frases que siempre te acompañan cuando alguien muy querido dejó este barrio y se fue a vivir a un barrio mejor (tremendo eufemismo para decir que alguien murió, en fin). Pero a veces el día a día hace que ese recuerdo se minimice, de un paso al costado o se esfume un poco. Pero eso sí: nunca, jamás desaparece. Siempre está con vos y, cuando menos lo esperás, lo notás nuevamente de una forma especialmente intensa.

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