Página 4

De grandes hombres y más grandes mujeres

Dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, y así parece confirmarlo este texto que encontré en 9gag.com

Una noche el presidente Obama y Michelle (su esposa) decidieron hacer algo fuera de sus rutinas y fueron a un restaurant sin muchos lujos, para una cena informal. Cuando tomaron asiento, el dueño del lugar preguntó a los miembros del Servicio Secreto  si podía hablar en privado con la Primera Dama. Ellos accedieron y así Michelle y el dueño conversaron.

Luego de esto, el presidente Obama le preguntó a Michelle, “¿Por qué estaba tan interesado en hablar contigo?”. Ella le contó que en su adolescencia él había estado muy enamorado de ella. Obama dijo entonces “Entonces si te hubieras casado con él, ahora serías la dueña de este lindo restaurant”, a lo que ella respondió “No. Si yo me hubiera casado con él, ahora él sería el Presidente“.

Día del Libro

23 de abril, día especial para quienes disfrutamos de sentarnos a leer un buen libro. 23 de abril, día en que recordamos especialmente a esos compañeros de todas la vida que, a través de letras negras sobre fondo blanco, nos transportan, emocionan, entretienen, enseñan, abruman o aburren (sí, puede suceder eso) de manera instantánea y en cualquier lugar.

Adoro leer. Adoro leer desde que aprendí a hacerlo, cuando tenía cinco años de edad. Y soy muy agradecido por eso, así como me sentiría muy apenado si me sucediera algo que me impidiera hacerlo. Algo de eso comenté allá por el 2009 cuando comenté con otras palabras lo que significa leer para mí…

Por eso, para celebrar de alguna manera este día, hago un rejunte de frases de escritores que (quién sabe si sí, o si no) probablemente coincidirían con lo que dije más arriba.

Seguí leyendo…

Cada vez más

“¿Qué te compro?”, es la pregunta que me hago desde hace varios días. “¿Qué te compro?”, y hablamos de eso una y otra vez, a la mañana, a la tarde, a la noche. Y hablamos en serio, y hablamos en joda y así es como te regalo una y otra vez un libro de Dolina, un CD de André Rieu o una película de Disney.
Y lo pienso una y otra vez, y no es joda. Quiero regalarte algo, pero no quiero regalarte cualquier cosa. Quiero regalarte algo que pueda compararse con lo que vos me das…

¿Zapatos, quizás? Sos el apoyo con que doy mis pasos día a día.

O por ahí un perfume… me basta sentir tu aroma para dormir en calma por las noches y sentir tu aroma es lo que necesito por las mañanas para despertar con fuerzas para afrontar el día.

Pensaba también en chocolates, bombones o caramelos de los que te gustan, para intentar equipararlos a tus besos que me llenan de dulzura.

O un oso enorme de peluche, para regalarte toda la ternura que me das.

Pero no, nada de eso me convence.

Lo único que me convence es darte cada vez más… darte todos los días de mi vida, cada vez más… darte todas mis risas y mis lágrimas, cada vez más… darte mis besos, mis caricias, mis abrazos por las mañanas y por las noches, cada vez más…

Ese es mi regalo para vos, Lourdes, todo mi amor… cada vez más.

Nuevo adverbio: elotrodía

Estoy pensando seriamente en proponer a la Real Academia Española un nuevo adverbio de tiempo. Un nuevo adverbio para facilitarnos la vida cuando queremos hablar de cosas que sucedieron en el pasado pero no tenemos precisión del momento. Por ejemplo, cuando querés hablar del último capítulo de Dr. House, hablás del capítulo de anoche. O si no, cuando hablás de la última vez que fuiste a la plaza, hablás de ayer, o de antes de ayer.
¿Pero qué pasa cuando querés hacer referencia a algo que sabés que hiciste en el pasado, pero no sabés cuando? He acá mi solucion: elotrodía. Sí, así todo junto.

Elotrodía fui a Luján. Elotrodía vi una maratón de los Simpson. Elotrodía compré una moto. Y así.

Es una solución con muchas ventajas, piénsenlo: una palabra ni corta, ni larga, no requiere explicaciones y además ofrece una rápida salida para esos momentos en que nuesta memoria se oscurece.

El filósofo que llamaba la atención

Dios me puso sobre vuestra ciudad como a un tábano sobre un noble caballo, para picarlo y mantenerlo despierto

Frase atribuida a Sócrates por Natalio Botana, usada como lema del diario Crítica.