Los chicos cuando nacen lo hacen sabiendo todo. Conocen las respuestas a todas las preguntas. Son testigos de todos los acontecimientos pasados, los momentos que suceden, los sucesos que están por venir. Todo.
Luego, a medida que crecen, todos creen que ese conocimiento sin fín se pierde para siempre. Pero no. Todo eso que los chicos traen cuando vienen al mundo queda en estado latente hasta que algo, o alguien lo despierta de maneras que no tienen explicación. Y ese algo puede ocurrir en cualquier momento de la vida.
Como en mis días en que era chico. Como hoy, que soy chico.
Vos que estás en la plenitud de la nada
dispuesta a todo, por nada;
con todo, sin nada;
metiéndote en todo sin sacar nada
sabiendo que ante todo está la nada
en todo momento, y nada más.
14 de Febrero, y día de San Valentín, claro. Fecha en la que se celebra especialmente el amor y todo eso en base a una sobreabundancia de mensajes publicitarios, promociones y ofertas de compra. No está bien ni está mal. Es lo mismo que pasa en el día del padre, de la madre, del amigo y de la secretaria ( bueno, no sé si tanto en el caso de las secretarias, en fin).
La cuestión es que desde hace un par de años, se está instalando como tendencia el anti San Valentín, una forma de resistencia de parte de los que no están en pareja o de novios, para que también ellos puedan celebrar. O como una forma de combatir o atemperar la sobreabundancia de mensajes de estos mensajes de tinte consumista en los que el amor pareciera confundirse o quedar en otro plano.
Pensando en esto, me encontré con la idea de un himno, una canción que pudiera identificar a esta tendencia. Para que los que estamos solos podamos entonarla con orgullo (¡Faaaa loco!).
Y la publicidad no podía dejar de estar presente, aún en la tendencia anti San Valentín.
No estoy muy seguro, pero creo que esta pieza publicitaria fue presentada en febrero de 2008. Para mí refleja de una forma muy fiel, las ideas de los que no quieren festejar San Valentín (o los que quieren y no pueden por no tener con quien), como una forma de decir “Flacos, paren un poco!”
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